La Chacarita

"Con Luciana nos sentamos en el medio, yo junto a la ventana. Papá seguía hablando con el tío Lelo mientras le cebaba mates. Mamá y la tía Tona estaban sentadas en los asientos de adelante nuestro, hablaban rápido y en guaraní. Siempre usaban esa lengua cuando pasaba algo malo. De la boca de la tía Tona salieron varias veces las palabras “La Chacarita”. Luego mamá se paró y fue directo a los últimos asientos".

Debajo del árbol

"Esperarás, como cada año, el regalo debajo del árbol. Sabrás que serán ellos quienes... uno de ellos, quien lo coloque antes de salir. Serás parte del teatro, que ella olvidó su pañuelo, que la noche en casa de la tía estará fresca. O será él, que olvidó entrarle el agua los perros o ponerle la música fuerte para que se distraigan de los cohetes de la medianoche".

El menos peor

"Julio insistió con un hijo, yo hubiera preferido un gato. Cuando llegamos el lugar estaba poblado de mocosos sucios y desabrigados. El sol aumentaba el olor de haberse bañado muy poco. Tenían los pelos duros, las narices empolvadas y los pies descalzos. El lugar era un desarmadero de niños".

Línea roja

"Las tardecitas de verano eran de fútbol en la cuadra de mi barrio. Paola, la mediocampista, elegía su equipo. Del otro lado Verónica se enfrentaba en su elección. Algunas tardecitas la línea dividía por colores favoritos: rojo o azul; otras veces por gustos de helado: dulce de leche o vainilla".

La caridad no usa deseos

He escuchado en infinidad de circunstancias la frase "cuando donás algo, te sentís bien", entonces realmente de ser cierto esto, ¿se está pensando en el otro? ¿se piensa realmente en la necesidad de aquel, o más todavía, en el deseo de esa persona que necesita? El deseo del necesitado es excluido de esta categoría: todo queda enmarcado en el "sentirse bien" del que da y el "sentirse agradecido" del que recibe, no hay incompatibilidades, no hay falta, porque hay resto, hay ropajes pero sin botones