La nueva biopic de Netflix tiene como protagonista a Halston, un diseñador de alta costura de Estados Unidos. El ascenso a la fama, las drogas y un legado que hoy parece olvidado.

Por Malena Bianca

Últimamente parece que las producciones de Netflix son adaptaciones de libros best-sellers transformados al formato series o películas. En este caso, se trata de la adaptación de un libro que recuerda la vida de éxito y declive del diseñador Roy Halston, interpretado de manera espléndida por el actor Ewan Mcgregor. La biopic narra la vida de Halston en un total de cinco capítulos, en los que logra sostener el interés y profundizar en ciertos aspectos del mundo de la alta costura y los imperios de indumentaria. La serie puede ser vista tanto por quienes encuentran atractiva la temática de la moda como quienes no tienen ni la menor idea de ese nicho. Es una historia bien contada y cumple con la función de entretener a les espectadores. 

Para quienes somos fans de McGregor sabemos que es tan versátil en sus papeles, lo cual lo lleva a pasar de ser un junki en Trainspotting a un maestro jedi en Star Wars. En esta oportunidad personifica a un hombre que ambiciona el reconocimiento de la sociedad, pero que interiormente posee una gran fragilidad frente a la mirada ajena. El Halston que personifica McGregor por momentos logra generar empatía, ya que transmite la necesidad que ese hombre tiene de ser protegido y contenido. Aunque. también logra producir todo lo contrario cuando escupe en la cara de quienes le brindaron ayuda y se muestra como una persona ingrata y egoísta. 

Historias como la de Roy Halston tienen algo en común con figuras que también fueron el centro de la atención del público. Con un poco de atrevimiento puede compararse a personas como Maradona o Freedy Mercuri. Me refiero a la soledad de la fama y el éxito, también a lo que todes nombran como “la mala junta” que rodea a la figura central en los excesos y los desbordes. En un ejercicio de filosofía barata, podríamos decir que algo se repite en estas biografías de vida: la combinación de habitar un lugar inalcanzable y la gran vulnerabilidad que trae la sobreexposición. Personajes que se muestran egolatras y segurxs de sí, terminan por verse rodeados de personas manipuladoras y violentas. Hay una gran fragilidad en el anonimato de ser conocido por todo el mundo. Un poco de eso puede verse en esta biopic, Halston resulta más humano que nunca, sus acciones llevan a tener simpatía como desaprobación y desagrado. Al final termina por comprobarse que la perfección no existe para les humanes.

Puede recomendarse para quienes gustan de biografías que ahondan en el detrás de escena. También para quienes disfrutan de los procesos de creación artística, ya que la ropa puede ser una expresión del arte. Pero, tal vez la mejor recomendación pase por decir que es entretenida y sabe mantener la curiosidad por seguir el relato. A veces, solo se necesita una historia contada de manera hábil y dejarse convencer por sus intérpretes. No la definiría como pochoclera, pero si como digna de disfrutarla un finde largo de lluvia.

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