Entrevistamos a Jennifer Selles, Lic. en Psicología con perspectiva de género y sexóloga clínica. Actualmente atiende consultas, brinda talleres y genera contenido en instagram. Conversamos acerca de la sexualidad de las personas con discapacidad. Deconstruimos la idea de falta y de padecimiento en que se las suele ubicar y pensamos en la sexualidad por fuera del resultadismo y del coitocentrismo.

Por Agustina Gonzalez

Para pensar la sexualidad resulta imprescindible poder corrernos de la mirada hegemónica en la que vivimos para sumergirnos en las diversas e incontables maneras de sentir placer que existen. Cuando hablamos de sexualidad y discapacidad se entrecruzan dos tabúes que a las sociedades les siguen pesando. Más aún, cuando los involucrados son cuerpos diversos que no figuran en los imaginarios que el mercado y la publicidad nos venden. Para la sexóloga no existe un manual que asegure el disfrute sexual, sin embargo, en diversos casos, cuando existe una condición física que limita uno de los conceptos de la sexualidad, la ayuda sexológica es importante. “Frente a la creencia de que no se puede, a veces está buena cierta indicación. Todxs podemos disfrutar y sentir placer, incluso aún cuando por esa condición física no podramos tener orgasmos, erección o eyaculación. Si dejamos de pensar la sexualidad únicamente como proceso fisiológico como genitalidad siempre se puede disfrutar” sostiene. 

¿Es un tabú hablar del deseo de las personas con discapacidad? 

La sexualidad en general suele ser un tema tabú, y en la medida que empezamos a hablar de sexualidad siempre son en determinados cuerpos. Incluso las publicidades y las propagandas en que se nos brinda información sobre protección de enfermedades de transmisión sexual, siempre terminan siendo muchas veces o, las imágenes de novelas o en las películas, en la medida que tenemos una representación de la sexualidad siempre son heterosexuales, son cuerpos hegémonicos sin ningún tipo de diversidad funcional. La sexualidad en las personas con discapacidad siempre estuvo totalmente estigmatizada. Para un lado o para el otro, porque a veces se considera que son asexuadas, que no tienen sexualidad, entonces tampoco se les provee de información de educación sexual, entonces, pareciera que salen directamente del campo de personas deseantes o deseables. Y sino está el otro extremo, que cualquier conducta sexual que tengan siempre suele ser patologizada: como que hay una hipersexualización, que no hay control de los impulsos. Incluso esto se ve mucho cuando se habla de algún abuso sexual, y los adjetivos que se usan con el abusador tienen que ver con estigmatizar a alguien con, ya sea una enfermedad mental o una discapacidad. Entonces, en realidad, si llegara a haber una conducta de hipersexualización tiene que ver con la falta de Educación Sexual Integral ya que se piensa que estas personas no son interlocutoras de esa información. Entonces, en la medida que no recibimos información acerca de qué es eso o por ejemplo, si nos vamos a masturbar que sea en un lugar privado, obviamente que lo van a hacer en cualquier lugar. Por ende, por los dos lados, la sexualidad no es algo que está permitido para las personas con discapacidad, y también hay una cuestión importante que es la sobreprotección, porque, en la medida que no se habilita a ir a lugares solas o se las tiene todo el día muy infantilizadas y tampoco se generan oportunidades para que puedan empezar  a vivenciar esa sexualudad.

También se cercena el derecho a la intimidad, ya sea en las instituciones como en las propias casas ¿cómo crees que podría revertirse?

En las instituciones es mucho más difícil porque nadie quiere asumir la responsabilidad de brindar información. También es importante entender que no todas las discapacidades son iguales. No es lo mismo una discapacidad motriz que una intelectual donde la información que se brinda va a tener que ser más sencilla y más reiterativa. En la discapacidad motriz no habría ningún motivo para que esa educación sexual sea distinta. La sexualidad de las personas con discapacidad no es una sexualidad especial, el tema es que nunca lo tuvimos en cuenta, incluso todos tenemos una sexualidad diferente uno de otros. Sería importante que aquellos que están institucionalizados tengan un lugar para poder compartir con otras personas. Incluso en los centros de día se generan muchos noviazgos que son infantilizados y dicen, bueno, con un besito ya está, y la verdad que el deseo no es excluyente de nadie, surge de todas formas y está constantemente reprimido. Tanto en las instituciones como en los ámbitos familiares es fundamental la privacidad para poder autoestimularse, o si quieren chatear con alguien. Ahora en la cuarentena también tenemos que entender esas particularidades de que muchos de los contactos son virtuales. Hay veces que la computadora está en el pasillo y hay que entender lo difícil que es interactuar con otra persona en un lugar que es público. Siempre entendiendo que son personas deseables, porque muchas veces hay por parte de las familias esto de evitar que sufra, porque pueden ser discriminadas o estigmatizadas, y en esa conducta de sobreprotección es la misma familia la que no puede considerarlas como deseables, siempre piensan que quizás hay una mala intención de la otra parte y no les permiten enfrentarse con ciertas situaciones que hay de rechazo que nos pasa  todas, todos y todes. En ese sentido, nadie está exento de un rechazo. Obviamente que como sociedad tenemos que seguir trabajando en un montón de cuestiones, porque no podemos negar que la discriminación y el rechazo que sufre una persona con discapacidad muchas veces es mayor. En eso creo que es fundamental empezar a exigir que en la pauta publicitaria empiecen a incorporar personas diversas. En algunas publicidades ya empezaron a surgir. Por ejemplo, cuestionar ciertos patrones estéticos, pero es poco habitual que veamos a una persona con discapacidad disfrutando de algo. Siempre cuando se ve a una persona con discapacidad está o en ámbitos de salud o reclamando sus derechos. Y parte de empezar a construir nuevas imágenes, nuevos patrones de deseabilidad tiene que ver con que se empiecen a generar nuevas imágenes, y por ejemplo en el cine o en las novelas, que la persona con discapacidad pueda tener un papel cualquiera, no el papel de la persona a cuidar. Siempre los roles son muy estereotipados.  

¿Creés que el coitocentrismo acota el imaginario sexual y es necesaria la divulgación de otras formas de placer? 

Sí. No todas las parejas son heterosexuales. Hay un montón de prácticas y también dentro de una pareja heterosexual no necesariamente las dos personas tienen que poder o querer tener penetración. A veces esta penetración puede ser muy dolorosa, a veces pasa que el pene no se para y eso no significa que no se pueda tener relaciones sexuales, lo importante es empezar a pensar cual es la finalidad de ese encuentro sexual, que es la conexión con nuestro propio cuerpo y con el de la otra persona, el disfrute. Si nosotros salimos de que el objetivo es tener un orgasmo como una sexualidad con conceptos muy resultadistas, siempre hay posibilidad de disfrute y también esto de empezar a incorporar otras prácticas, empezar a recorrer otras partes del cuerpo porque lo genital está muy cargado de exigencias, y además, muchas veces todas estas situaciones de las cuales quizás haya, dependiendo de cada discapacidad, alguna condición física que haga esa práctica sexual un poco más dificultosa también suele ir asociado un mayor grado de fatiga, entonces, siempre es importante transmitir que no hay un inicio y un final de las relaciones sexuales como algo preestablecido. Uno puede finalizar el encuentro sexual en cualquier momento, no es necesaria la eyaculación o el orgasmo del compañere sexual, todo eso va liberando las exigencias que tenemos. A su vez, planificar si ese día esa discapacidad me genera algún tipo de dolor físico ver en qué momento del día tengo menos dolores, cuando tengo más energía y percibir que estar acariciándonos, mirándonos o haciéndonos unos masajes también es una práctica sexual. Qué entendemos por sexualidad y qué no son conceptos que nos limitan un montón y en la medida que lo empezamos a ampliar nos damos cuenta que mucho de lo que disfrutamos es sexualidad. No es solamente la sexualidad sino también poder salir a tomar algo. A veces es por cuestiones de accesibilidad que los lugares no están preparados, pero después también existe la estigmatización que no podemos negar y que obviamente cualquier persona se sentiría incómoda si va a determinado lugar y es discriminada. Es importante trabajar en las distintas cuestiones, en la discriminación que al día de hoy sigue ocurriendo. Y correrse un poco del lugar del cuerpo como objeto de observación médica para que empiece a recorrer un poco el deseo en ese cuerpo y en todos los sentidos. 

¿Existe algún tipo de motivación o se le brinda información a les pacientes sobre sexualidad por parte del médico/a clínico/a o equipo interdisciplinario? 

Por un lado, les mediques en la medida en que les pacientes no consultan, no mencionan el tema, porque piensan que no van a tener relaciones sexuales, o lo hablan únicamente desde el lugar de métodos anticonceptivos, como si todas las relaciones fueses heterosexuales y como si la llegada a eso fuese fácil. A veces el camino a poder llegar a tener relaciones sexuales implica toda una relación con el propio cuerpo de aceptación y un poco de luchar contra los patrones estéticos que tanto nos presionan para que nos aceptemos sólo en la medida que se parezca a ese deber ser. Es una lucha constante y que pasa en general y más en las personas que tienen quizás alguna disidencia corporal. Estamos constantemente luchando contra esa presión estética. Entonces, todas estas cuestiones tienen que ser habladas previo a un método anticonceptivo, porque si la persona se come todos esos discursos sociales de que no es una persona deseante y deseable ni siquiera va a tener la seguridad para encarar a alguien o que si alguien la busca va a pensar que tiene que ver con una fetichización de su situación, pero todos podemos desear y ser deseados. Pero si es verdad que surgen esos pequeños casos de fetichización y que uno en la medida en que constantemente recibió un discurso de no sos deseable y si alguien te busca surge esta idea de que será un morbo. Entonces, pelear contra todo eso, es mucho más previo a si tengo que usar un método anticonceptivo o no. La conversación con la sexualidad tiene que ver con la construcción desde el propio cuerpo y desde asumirse del lugar de persona deseable y deseante para después pensar en conocer a alguien. Incluso también, en esto se habla mucho de las asistentes sexuales que es un tema que justamente sacó Georgina Orellano, la Secretaria General de AMMAR, en sus redes sociales hace unas semanas, pero también ya hubo conversaciones en la Ciudad respecto a que se legalice de alguna forma todo lo que tiene que ver con la asistencia sexual. A mí me han llegado consultas de donde se puede entrar en contacto con una asistente sexual, porque hay personas que están capacitadas para eso, por la forma de tratarlos, de no minimizarlos, de no infantilizarlos, entonces se plantea como una necesidad, incluso hay un montón de países donde eso está cubierto dentro del sistema de salud, como una terapista ocupacional tener una asistente sexual. 

Cuando se habla de discapacidad solemos ubicar a la otra persona en un lugar de falta, de padecimiento. ¿De qué forma se puede revertir esto? 

Creo que las palabras construyen. Por eso, hay que empezar a pensar en que no es una persona discapacitada si no una persona con discapacidad y que tiene un montón de otras cosas que la identifican. Es fundamental que las etiquetas no nos coman. Cómo nos nombramos, qué pensamos de esas personas y si ya las vemos desde la lástima. Muchas veces surge esto del porno inspiracional, notas que dicen Siendo no vidente pudo hacer tal cosa, y pareciera un mensaje para las personas sin ningún tipo de discapacidad al estilo Si pudo él que no ve, cómo no vas a poder vos. O verlos como ejemplos de vida, son esas discriminaciones positivas que también hay que dejar de hacer. Los ubican en un lugar de héroes cuando es algo en realidad que no eligieron tener y tampoco necesariamente lo padecen. No hay que suponer que toda la vida de esa persona está atravesada por esa discapacidad, que seguramente no pudo tener éxito en la vida, suponiendo que no lo tuvo, y cómo si la felicidad fuese atravesada únicamente por el éxito. 

Son muchos los mandatos que tenemos. También el no suponer que esa persona siempre necesita estar protegida o resguardada. Poder vernos de igual a igual es necesario. No ir a socorrer suponiendo que esa persona está en una situación de desventaja o de necesidad porque muchas veces también fueron encontrando las herramientas y saben manejarse solas. Esto de suponer que no son personas  autónomas también es ubicarlas en un lugar no deseable.

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