Se trata de la vida de dos amigas desde su adolescencia hasta su adultez. Los temas principales incluyen elecciones de carreras, amores fallidos, decisiones familiares y el paso del tiempo a través de la mirada femenina.

Por Malena Bianca

La producción de Netflix estrenada hace un mes, tiene como protagonistas a dos mujeres. Una de ellas llamada Tully Hart (Katherine Heigl) con una personalidad histriónica y extrovertida, algo que por momentos resulta avasallante. La otra parte del dúo la integra Kate Mularkey (Sarah Chalke) más tímida y reservada, representa ese estereotipo norteamericano de persona “awkward” que dice comentarios incómodos o desubicados, pero con esa torpeza que la disculpa (posiblemente en Argentina le diríamos que es medio boluda). Según las estadísticas de Rotten Tomatos, la crítica especializada le dio un 48% de aprobación, mientras que la audiencia le dio suficientes comentarios positivos como para denominarla una serie “pochoclera”. Tal vez, ese es el punto: es entretenida. A veces, eso alcanza para dedicarle algunas horas de tiempo y disfrutar de una historia que no se propone otro objetivo.

Cuando las mujeres decimos que casi todas hemos sufrido algún tipo de abuso o acoso, o en caso de no haberlo padecido en carne propia, de seguro conocemos a otra que sí lo ha vivido, es porque forma parte de una realidad que nos atraviesa a todas en algún momento de nuestras vidas. Poder hablar sobre estas experiencias es lo que une a estas amigas en su adolescencia, cuando no pueden encontrar ayuda en ningún otro lugar. De forma muy hábil y conmovedora la serie logra plantear el tema del abuso en la adolescencia y la falta de contención que tienen las chicas. Si bien no es el tema central de la narración, se desarrolla la situación para explicar cómo repercute en las protagonistas y sus vínculos afectivos a futuro.

En la trama hay varias líneas temporales que se entremezclan para darle ritmo al relato. Así se pasa de escenas de la infancia a la juventud, aunque el foco del relato suele estar en la adolescencia y en la adultez. Kate se encuentra a sus cuarenta años con una crisis de identidad. Su proyecto de vida, centrado en formar una familia se desmorona cuando se da cuenta que hay cosas que ya no la hacen feliz y quiere volver a ponerse primero. De a ratos, resulta un poco molesto que tenga una sonrisa permanente frente a todo lo que le sucede. En cambio, para Tully el centro de su existencia es su exitosa carrera profesional, lo que genera tensión con otro tipo de deseos, como puede ser la maternidad. La serie desarrolla bastante bien las elecciones a las que son forzadas las mujeres cuando tienen que elegir entre trabajar o ser madres. ¿Vale la pena verla? Puede ser que sí. Es una historia que cumple el objetivo de pasar un buen rato y entretener. La trama va generando intrigas que se van resolviendo a medida que pasan los episodios y eso genera el enganche. Sin embargo, si no sos fan de los finales con cliffhanger o inconclusos, entonces te puede dar un poco de fastidio. Al terminar el capítulo final todavía quedan preguntas importantes sin respuestas. Cabe agregar, que Netflix no anunció oficialmente una renovación para una segunda temporada. Por el momento, sin novedades sobre el futuro de las chicas de Firefly Lane.

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