El auge mundial de la criptomoneda más famosa obliga a propios y extraños a posar la mirada sobre este fenómeno que no para de crecer y mueve millones de dólares a diario. Mientras su precio se eleva, cada vez más empresas, gigantes de la tecnología y entidades financieras ya cuentan con activos y operan en el mercado de las monedas virtuales.

Photo by Pixabay on Pexels.com

Por Gustavo Rubio

El mundo científico, apoyado en la evidencia empírica, coincide en afirmar que entre los años 500 y 700 A.C. en distintos lugares del mundo, las personas comenzaron a dejar los intercambios a modo de trueque para implementar el uso de trozos de metal acuñado en sus transacciones comerciales. El nacimiento de las monedas por ese entonces significó un cambio total en la lógica de las relaciones humanas. Más tarde, la invención del billete y la construcción de la estructura financiera que gobierna los destinos del mundo actual serían sólo una estación más de aquel hecho revolucionario. El Bitcoin, la primera y más poderosa moneda virtual, para algunos parece ser el paralelo al oro de aquellos días, un nuevo paradigma.

A la cabeza del mundo de las criptomonedas, el Bitcoin es una moneda virtual, es intangible, independiente y descentralizada. Esto significa que no tiene un propietario o productor especifico, no es controlada por ningún Estado, institución, banco o empresa. A pesar de esto, es aceptado como un medio de pago aunque carezca de un soporte físico que lo respalde. Entonces ¿Qué es Bitcoin? ¿una moneda, un bono, un protocolo, un software, una burbuja, una esperanza, una estafa, el futuro? Bitcoin no tiene una definición oficial.

El término Bitcoin aparece en 2009 publicado por un autor anónimo que se hizo llamar Satoshi Nakamoto, quien diseñó el sistema de blockchain (cadena de bloques) con el objetivo de que fuera utilizada para realizar compras por internet. Este propósito primero debía posibilitar operaciones rápidas, sin costos y a su vez no podría ser controlado o manipulado por los gobiernos, bancos centrales o entidades financieras. En cuanto al funcionamiento, se le da a esa cadena de caracteres un valor específico y luego se transfiere de un usuario a otro, (la transferencia es controlada y copiada en otras computadoras para aprobar la transacción) y así es como sencillamente funciona la base del Bitcoin y Blockchain.

El anónimo creador de la famosa criptomoneda, tuvo esa fugaz aparición y desvaneció en el ciberespacio, nunca se volvió a saber algo de él. Su proyecto además de eficiente es autónomo y finito, ya que la capacidad máxima de generación de Bitcoins es de 21 millones (hoy ya existen más de 18 millones). Pero, además, su legado dejó un sistema monetario completo y complejo, un movimiento disruptivo que se posiciona lejos del alcance de los gobiernos y de los poderosos del mundo.

Si se quisiera buscar un sentido ideológico a este fenómeno, podríamos aventurar un tinte anarquista que moviliza a sectores reaccionarios que desprecian al Estado por cuestiones como su corrupción sistematizada, su poder coercitivo y un uso poco eficiente de los recursos que obtiene por parte del pueblo en concepto de impuestos. En otro extremo, podemos encontrar a los emergentes movimientos libertarios que aspiran a un capitalismo de libre mercado, desregularizado y alejado del dominio monopólico. En el marco del cual las personas eligen el valor de los bienes y servicios que intercambian libremente, de forma anónima y sin intermediarios.

Mientras miles de jóvenes ganan millones con la cibertimba, del escenario actual se desprende un olor a anarcocapitalismo que sumerge a muchos en un sueño de realismo mágico difícil de digerir. Es que nada beneficioso para las mayorías populares puede surgir desde el ombligo de las tecno-elites, cuando tienen como base piramidal desconocer la importancia de un Estado presente para los pueblos del mundo. En cripto-landia, en lugar de adoptar herramientas realistas para arreglar nuestro mundo caótico e injusto, se busca desconocer cosas como los derechos sociales, la explotación monopólica, la desigualdad, la protección de minorías, la redistribución, las regulaciones, la seguridad y la justicia.

Más allá de las especulaciones que se puedan hacer, el Bitcoin y las miles de criptomonedas existentes, hoy en día no son más que activos financieros que se utilizan para la especulación y se rigen bajo las mismas reglas que los ya conocidos bonos y acciones con las que opera hace décadas el sistema capitalista.

En definitiva, hoy un Bitcoin tiene un valor que ronda los 50 mil dólares y es una carnada más que atractiva para inexpertos inversos, quienes lo ven como una oportunidad de obtener dinero fácil. Seguramente no piense lo mismo Laszlo Hayneck, quien el 22 de mayo de 2010 realizó la primera transacción para adquirir un bien, cuando traspasó 10.000 bitcoins al usuario Jeremy Sturdivant para comprar dos pizzas entregadas por Papa John’s. Desde entonces todos los 22 de mayo se celebra el “Bitcoin pizza day”, mientras que el pobre Laszlo debe continuar lamentando esa decisión.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s