Clementina, la primera supercomputadora del país es parte del patrimonio histórico del museo

Por Celeste Gomez

El Museo de Informática anunció que puso en venta a “Clementina”, la primera supercomputadora de Argentina para poder reabrir su salón de presentaciones, el cual fue cerrado por demoras en la habilitación del espacio durante los últimos meses.

Luego de diversas muestras de su catálogo en diversas actividades locales y nacionales, el primer Museo de Informática de Argentina y toda América Latina abrió sus puertas en 2013. Sus actividades continuaron en Marcelo T. de Alvear 740 hasta el comienzo de la pandemia por coronavirus.

«Nosotros teníamos una habilitación como museo y desapareció en los primeros tiempos del ASPO, cuando todos dejamos de trabajar. Nadie nos avisó. Nos dimos cuenta que estábamos inhabilitados porque teníamos proyectos preparados que fueron rechazados. Se nos recomendó llamar al mismo gestor que nos delegó el Gobierno de la Ciudad para hacer la primera habilitación. Nos dijeron que lo mejor era tramitar la habilitación nueva como centro cultural. Empezamos el trámite hasta que el gestor no nos contestó más, no nos habló más. Un día nos dijo ‘Yo no puedo hacer más nada”, contó Carlos Chiodini, fundador y presidente de la Fundación Museo ICATEC, director del Museo de Informática.

Los trabajadores y trabajadoras del espacio dedicado a la divulgación de la evolución informática decidieron comunicarse de forma telefónica y presencial con las autoridades responsables de la Ciudad de Buenos Aires, pero nadie los recibió. Fue entonces cuando elevaron su reclamo y contaron su situación en las redes sociales.

*Hacé click acá para ver el comunicado oficial en las redes sociales

El comunicado emitido permitió que se contacten con ellos las autoridades del ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, a cargo de Enrique Avogadro. Los directivos del museo se reunieron con los responsables de Habilitaciones, los cuales les mencionaron las razones por las cuales ya no tenían su disposición. “La habilitación que empezamos a tramitar como centro cultural hay que rehacerla con una cantidad de estudios de sonido, impacto ambiental y una cantidad de cosas que antes no pedían y que implican entre $300.000 y $400.000”, explicó Chiodini en un video a través de las redes oficiales.

El director del Museo de Informática agregó que las disposiciones de museos que en la actualidad trabajan en la Ciudad de Buenos Aires, están relacionadas al arte. “Nosotros no somos un espacio de arte. Tenemos un museo interactivo y de tecnología. La ciencia no está incluida dentro de esas habilitaciones. Podríamos abrir como centro cultural, pero con una inspección nos pueden clausurar por estar fuera de la ley”.

“Decidimos jugar nuestra última carta”

Luego de mencionar el momento crítico que atraviesa el único Museo de Informática de la región, organizaciones vinculadas al ámbito tecnológico e informático y diversos medios de comunicación difundieron sus comunicados con el hashtag #NoAlCierreDelMuseo y #SalvemosAlMuseo. Los trabajadores y trabajadoras de la institución armaron proyectos comunitarios en la web change.org bajo la leyenda “No dejemos que borren nuestra memoria”. Las actividades fueron muchas. Sin embargo, los directivos publicaron en venta parte de su patrimonio histórico, que va de los años ‘50 hasta la actualidad. En este caso, venderán a Clementina, la primera supercomputadora de la Argentina. “Es lo más valioso que tenemos. La vendemos para afrontar los gastos”, comunicó el presidente de la Fundación Museo ICATEC.

Los directivos del museo buscan empresas interesadas en comprar su equipamiento histórico, tecnológico y educativo

*Para ver el video, hacé click acá

Carlos Chiodini insistió en que no tienen un conflicto personal o político, sino que afrontan un problema estructural del sistema burocrático, “El sistema está funcionando mal, la burocracia está funcionando muchísimo peor. La máquina de pedirte entregar y hacer cosas está muy aceitada y por eso pasa lo que pasa”, manifestó.

Si los trabajadores del museo y las autoridades del gobierno porteño no llegan a un acuerdo para continuar con las exposiciones del espacio educativo y tecnológico, el Museo de Informática continuaría como itinerante. “La itinerancia de un museo de estas características es bastante acotada. Nosotros armamos equipos grandes y pesados. Toda la informática de los años ‘60 y ‘70 era así. Todo se reduce a transportar o enviar equipos más pequeños y no se puede ver en todo su esplendor el patrimonio con el que contamos. No es lo mejor que le puede pasar al museo”, comentó su director.

Del mismo modo, desde sus redes sociales comenzaron a recibir donaciones para recaudar el dinero necesario para tramitar la reapertura del salón y volver a sus actividades habituales.

Link para colaborar: https://museodeinformatica.org.ar/colabore/contribuir/

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