El éxito de Netflix sobre una joven prodigio del ajedrez generó una gran variedad de análisis. En esta nota repleta de spoilers, se destacan tres momentos claves de la producción.

Por Malena Bianca

Aquí no se pretende analizar la miniserie, eso ya se hizo desde diversas miradas, ya sea desde la psicología, la música y ambientación, la dirección y cámaras y hasta perspectivas feministas. Tal vez, lo interesante pase por los múltiples debates que despierta y la posibilidad de verla desde diferentes ópticas, lo cual siempre hace que la experiencia resulte mucho más enriquecedora que sólo mero entretenimiento. A lo que sí aspira este artículo, es a imaginarnos en la situación de una ronda de amigues, en la cual mate de por medio, se comparten emociones y sensaciones. A continuación las escenas que dejaron huella, ya sea porque enternecieron, conmovieron o se disfrutaron.

3. Corazón roto x 2

Desde que Beth (Anya Taylor-Joy) empieza a jugar y gana constantemente en los torneos, hay una pregunta que flota en el aire ¿Cómo va a manejar la primera vez que pierda? Ella es una genia del ajedrez, pero sus competidores también manejan un alto nivel. Entonces, uno de los momentos más difíciles a nivel emocional llega cuando se enfrenta a Benny (Thomas Brodie-Sangster), en Las Vegas y pierde. Pero, la decepción es doble y le pesa en el cuerpo, no solo perdió un juego. En el mismo torneo, se da cuenta que Townes (Jacob Fortune-Lloyd), la persona que la tiene enamorada desde hace años, no le corresponden sus sentimientos. Beth está tan descorazonada y decepcionada, que cuando se van en auto junto a su madre, tiene el gesto de tomarle la mano. Ahí, en ese pequeño acto, se permite sentir y hacer partícipe a su madre de su dolor. Las dos saben de pérdidas y de corazones rotos y buscan estar para la otra desde dónde pueden.

2. Triunfo colectivo

Hay una escena en la que su amigo Benny, le dice que los rusos juegan mejor porque se ayudan entre ellos. Queda resonando esa idea en los capítulos siguientes, luego de que perdiera dos veces frente a Borgov (Marcin Dorocinski). Beth oscila entre aislarse del mundo y admitir personas en su vida. Son recurrentes las situaciones en las que hay una tensión entre dejarse llevar por el alcohol y las pastillas, o sincerarse y pedir ayuda. Por eso, el recorrido hasta su juego final en Rusia es tan poderoso. Al país soviético no llega sola. Primero es su amiga Jolene (Moses Ingrram), quien le da la ayuda económica y afectiva que necesita. Luego Townes, aparece para acompañarla la noche anterior al juego en Rusia. Pero lo que resume esa red de apoyo y contención tan necesaria, son sus rivales y amigos llamándola por teléfono. Ahí está la clave del triunfo de Beth, el acompañamiento para cualquier persona es fundamental.

1. Rómpete ese llanto

La historia de Beth no solo está marcada por su habilidad y resiliencia, también lo está por sus pérdidas. Sin embargo, nunca la vemos llorar. Apenas, caen unas lágrimas de bronca cuando no logra ganar un partido de ajedrez. Situaciones de gran dolor, como la muerte de sus dos madres, las evade desde pequeña asistida por tranquilizantes. Beth nunca hace los duelos, tan solo sigue adelante. A veces, pareciera que nada puede quebrarla y mantendrá indefinidamente esa calma distancia con el mundo. 

Con la reaparición de Jolene en su vida, se confronta con su pasado por primera vez. Ambas deciden volver al orfanato, para ir al velatorio de su primer maestro de ajedrez y conserje, el señor Shaibel (Bill Camp). Los dos parcos y silenciosos, no supieron construir una relación más allá del tablero de ajedrez y nunca más se encontraron. No obstante, si bien hubo desconexión, no hubo olvido. El señor Shaibel mantenía en una pared, una colección de recortes de diarios en los que daba continuidad a la carrera como ajedrecista de Beth. El descubrir ese hecho funciona como detonante para que finalmente pueda llorar esa angustia guardada desde la infancia. Su maestro es la confirmación de saberse querida y de aceptar la muerte como hecho real y definitivo, así como también es el aprendizaje de buscar consuelo en quienes todavía la acompañan. Por eso, romperse en llanto en los brazos de su amiga es un comienzo liberador.

“Gambito de Dama” no pasó desapercibida y estímulo a que todes tuvieran algo que decir. El hecho del debate, es trascendental en sí mismo. Aunque, eso no debe dejar de lado lo de disfrutar una buena historia. Por esa razón, en este humilde top 3 de momentos clave, la idea era compartir algunas escenas que respondan al interrogante sobre qué nos emociona de la historia de Beth Harmon.

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