El proyecto de ley de etiquetado frontal tiene media sanción en la cámara alta y busca su aprobación en diputados. La norma establece que un octógono  funcione  como medida de prevención con un sello que indique aquellos alimentos con alto contenido en azúcares, en grasas, en sodio y calorías.

Por Pedro Benitez

La Máquina Retórica pudo hablar con Ignacio Porras, licenciado en nutrición, M.N. 7270 y uno  de los fundadores de la organización SANAR (Sociedad Argentina de Nutrición y Alimentos Reales) sobre la importancia de la ley que busca cuidar la salud alimenticia.

Este proyecto nació para hacer foco en los alimentos reales como un  posicionamiento político para mejorar los sistemas alimentarios. “El etiquetado frontal es importante como una política que acerca derechos”, explica Porras sobre la importancia de la ley.

El proyecto busca garantizar el derecho a la salud y a una alimentación adecuada a través de la promoción de una alimentación saludable, brindando información nutricional simple y comprensible de los alimentos envasados y bebidas alcohólicas.

Cuando decidimos consumir algunos productos nos dejamos llevar por el packaging: envoltorios coloridos con leyendas bien en grande que dicen que el producto posee 100% fruta y es ideal para una dieta saludable, lo cual en la mayoría de los casos es engañoso. La publicidad de la televisión nos presenta un combo de una barra tipo cereal con un jugo, como si fuera una comida saludable. Las góndolas de los supermercados están llenas de ultraprocesados, que son perjudiciales para nuestra salud alimentaria.  “En los kleins, los mensajes complementarios, solo hay destaque del producto, pero no lo perjudicial, como el consumo de los distintos azúcares. Nunca se destaca lo negativo, solo los atributos. Cada unidad de paquete es pensada como una unidad de publicidad en los puntos de venta. Con los colores pensados, con la tipografía pensada, con la publicidad pensada, y la información real y obligatoria en el pliegue, difícil de leer. En estas condiciones los consumidores se ven vulnerables” afirma el nutricionista. 

“La ley viene a dar información clara, sencilla y eficaz. Actúa como advertencia, un octógono, negro con blanco, letras blancas con fondo negro, anula el neuromarketing, que nos tiene estudiados para decirnos lo que queremos escuchar o leer”, aclara. La forma del octógono está asociada a las leyes de tránsito, busca advertir, no prohibir que se venda tal producto. Lo  que se busca es que las empresas alimenticias produzcan alimentos saludables.

Este sello octógono nació en Chile y luego fue tomado por la OPS (Organización Panamericana de Salud) y perfeccionado por México. Uno de los puntos que establece es que los valores máximos de azúcares, grasas saturadas, grasas totales y sodio establecidos deben cumplir los límites del Perfil de Nutrientes de la OPS.

«No se busca demonizar ciertos alimentos. Es contra un producto azucarado, un alimento que se ofrece como saludable y está golonizado. Tiene tanta concentración de azúcar y mezclas de azúcar y el consumidor es engañado. Por eso surge SANAR, es importante sanar estas cuestiones. Las empresas tienen la obligación de hacer productos saludables” explica. 

El problema no es el azúcar de caña, son los distintos tipos de azúcares 

“Es mentira que atenta contra la industria azucarera. La ley apunta a los distintos azúcares, no solo a la caña de azúcar. El jarabe de maíz de alta fructosa  es un 30% más dulce en igual cantidad que el azúcar. Es muy bueno y  económico para las empresas alimenticias. Esto genera enfermedades como el hígado graso, enfermedades crónicas”. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cáncer de hígado es el quinto cáncer más frecuente. “Luego está el jarabe de glucosa que sale de la multinacional ARCOR, la empresa cordobesa que es dueña de la mitad de las góndolas de galletitas de las principales cadenas de supermercados. Cuando un producto dice sin azúcar, tiene otros tipos de azúcares. El problema son  los azúcares que son perjudiciales para la salud. Las empresas de alimentos tienen la obligación y posibilidad de modificar la producción de esos productos. Si un yogurt queda alto en azúcares, tendrán que sacar azúcares. Y hacer un producto  saludable”, advierte y explica el especialista.

Enfermedades

Según el ministerio de salud de la Nación el 50% de niños en edad escolar consume dos o más bebidas azucaradas por día. Ignacio nos dio un informe de alerta sobre las enfermedades como el sobrepeso y la obesidad: están presentes en siete de cada diez  personas adultas, sería el 70% y en niños de 5 a 18 años, en un 40%. Todos los niños y niñas que entran con sobrepeso a la escuela salen con el sobrepeso agravado o mantenido. Y niños que entran con normopeso salen con sobrepeso al salir de las escuelas. Esto nos habla de cómo los entornos escolares impactan en los niños. Sobre todo en los kioscos escolares, con las ofertas que tienen y el tipo de bebida que venden. Todo lo que hay en oferta es de peor calidad y no es saludable. Los niños se sienten solos a la hora de elegir. En un espacio donde supuestamente va a educarse, la alimentación es un punto importante, no tiene a nadie que lo guíe en el momento de la elección.

La ley establece que en los paquetes de alimentos no puede haber información complementaria alrededor, es decir: alto en hierro o 100% fruta, por ejemplo. Ningún mensaje que atente contra la advertencia y confunda a las personas.  La normativa agrega que para cuidar a los niños y niñas, no pueden tener ninguna licencia animada de dibujitos, sea propio o privado. “Un niño recibió en 2018 más de 4800 publicidades destinadas para el consumo de estos productos, seguro baje la pulsión de compra”, nos aclara  el nutricionista y agrega “por eso en la ley quedó establecido que no se puede vender en entornos escolares, ni regalar”.

“En Chile hizo que baje el consumo un 25% de  bebidas azucaradas, sucedió  lo mismo con los cereales azucarados, en un 24%. Que no son cereales naturales, son copos azucarados” insiste Ignacio a modo de aconsejar nuestras prácticas alimenticias y nos muestra los resultados concretos en otros países.

Obligación del Estado

“Con esta ley se tienen en cuenta los recursos empleados. Las cifras de obesidad son alarmantes. Es una necesidad que el Estado busque la protección saludable en la alimentación. Ya que esto genera que aumente la demanda en los sistemas de salud. Siete de cada diez tienen mayor riesgo de contraer  covid. El sobrepeso y la obesidad son factores de riesgo, las patologías asociadas metabólicas como la diabetes, el colesterol, la hipertensión, enfermedades cardiovasculares, relacionadas con ese sobrepeso u obesidad también son factores de mayor mortalidad en este contexto”.

“El problema no está en el azúcar que uno le agrega en el café. El problema son los azúcares añadidos ocultos en una dieta principalmente industrializada. Comemos azúcares ocultos, en panes, mantecas, galletitas etc.  La normativa vigente lo permite todo. Que la gente por lo menos sepa que va a comer. Comemos fantasía, la idea de que comemos un jugo de pera, es mentira. Son aromatizantes a peras, el saborizante a peras, acompañados de azúcar. Sin pera natural”, finaliza el fundador de SANAR. 

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s