La producción de Netflix se centra en la vida de Sam, un joven con autismo, en su paso por la escuela y la transición a la adultez. Una comedia que logra conmover y hacer reír frente a situaciones inverosímiles y creíbles en simultáneo.

Por Malena Bianca

El mundo está atravesando una crisis, sobrevuela por momentos una fuerte sensación de desesperanza y falta de fe en el futuro. En situaciones como esta, las ficciones actúan como un salvavidas que nos rescatan de la cotidianeidad y se convierte en una necesidad apelar a historias que nos conmuevan. Este es el caso de Atypical, si bien su tercer temporada ya tiene varios meses en Netflix, puede que ahora sea la ocasión indicada para verla.

La historia cuenta la cotidianeidad de Sam Garner (Keir Gilchrist) un joven con autismo. A lo largo de las temporadas, se explora cómo se desenvuelve en la escuela, la dinámica familiar, los vínculos románticos, los desafíos académicos, pero lo más importante es el lento proceso de dejar de ser un adolescente para aprender a ser un adulto. La serie busca relatar acontecimientos que todes atravesamos al crecer, pero desde la mirada de un chico con trastorno del espectro autista (TEA), lo cual invita a hacerse preguntas: ¿Cómo es ser una persona con autismo en una sociedad altamente capacitista*?¿Es menester que las personas se adapten a la sociedad o es esta la que debe hacerlo? Urge contar con ficciones que den cuenta de otras realidades.

Sam es un fanático de los datos biológicos, específicamente de la vida de los animales de la Antártida, es así que recopila información y la comparte con quien se preste a escucharlo. Las analogías que establece entre las relaciones animales y las humanas, le sirven para hacer un paralelismo sobre el funcionamiento de los vínculos sociales y poder comprenderlos. En una ocasión utiliza el concepto de “manada”, definido como espacio seguro que le permite a los animales sobrevivir frente a las dificultades del ambiente, a partir de esa idea reflexiona sobre cómo está constituida su “manada humana” y lo difícil que puede ser cuando la composición puede verse modificada. 

A lo largo de la trama se muestran otras historias que acompañan al protagonista, desde el entorno familiar hasta otros espacios como la escuela, el trabajo o la terapia. La familia de Sam está compuesta por su madre Elsa (Jennifer Jason Leigh), su padre Doug (Michael Rapaport) y su hermana menor Casey (Brigette Lundy-Paine). La pareja parental sufre una crisis matrimonial que se extiende durante todas las temporadas, esto les obliga a replantearse su vínculo y la relación con lxs hijxs, tal vez con una recarga de culpa sobre Elsa, que es juzgada excesivamente por sus errores, mientras que Doug no sufre el mismo escarmiento por los suyos. Para Casey el centro de su existencia es el atletismo, no obstante surgen algunos dilemas como sentirse en ocasiones a la sombra de su hermano o no saber cómo expresar sus sentimientos. Completan el reparto, amistades bizarras como Zahid, consejero predilecto de Sam sobre las relaciones con mujeres, o su novia Paige, cuyo arco narrativo es particularmente interesante al cuestionar las expectativas que se tienen sobre la Universidad y el mundo adulto, lo cual la une a Sam en ese camino de crecimiento personal.

“Quien haya dicho que la práctica hace a la perfección era un idiota. Los humanos no son perfectos porque no somos máquinas. Lo maximo que podes decir sobre la práctica es que te hace… mejor” dice Sam en uno de los episodios y es esta reflexión la esencia de toda la serie. Se trata de la vida de un pibe que nos demuestra que hay que seguir intentando, no con intenciones de lograr la perfección, porque nadie puede, sino con el objetivo de hacerlo hasta que salga lo mejor posible. La historia de Sam no cae en el golpe bajo de alguien que sufre y tras un gran esfuerzo sale adelante, justamente es todo lo contrario, a veces no puede con alguna situación y eso está bien ¿Quién dijo que debemos poder con y contra todo? Crecer cuesta, por eso esta bueno tener “una manada” que te contenga y saber que no siempre sos vos quien debe adaptarse a lo que otros determinan como “normal”.

*La visión de la sociedad capacitista es que las personas «capacitadas» son la norma en la sociedad y las personas con discapacidad o con diversidad funcional deben adaptarse a la norma o excluirse del sistema social capacitista

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s