El drama histórico cuenta el romance entre dos mujeres en la época victoriana inglesa. Difundido por HBO, acá en Argentina puede verse en la plataforma FLOW.

Por Malena Bianca

En el siglo XIX decirle “Jack” a una mujer, un nombre popular para varones, era sinónimo de insulto, como cuando en Argentina se tildaba de “Carlitos” a mujeres que vestían un estilo masculinizado o eran lesbianas. Claramente, cuando se busca herir a alguien la originalidad no tiene fronteras. En la serie “Gentleman Jack” se desarrolla la biografía de Anne Lister (Suranne Jones), una terrateniente inglesa famosa por sus vínculos amorosos y por ocuparse personalmente del manejo de sus tierras en Shibden Hall. La historia pudo recuperarse a raíz de que la propia Lister escribía en sus diarios las relaciones que mantenía con diversas mujeres, los cuales estaban redactados en forma de código para que no fuera sencillo de leer.

La producción creada por Sally Wainwright y difundida por HBO consta de un total de ocho capítulos, en los cuales el tema central es la relación entre Anne Lister con la hacendada Ann Walker (Sophie Rundle). La serie explora las diversas adversidades a las que tuvieron que enfrentarse para poder estar juntas y profundiza no solo en los obstáculos exteriores, como puede ser una sociedad prejuiciosa y homofóbica, sino la opinión que ellas tienen sobre sí mismas y cómo viven su sexualidad, lo cual en varias ocasiones es vivido con una gran culpa y autorreproche.

Anne Lister domina la pantalla desde el primer momento en que aparece conduciendo un carruaje y vistiendo galera. Tiene un paso firme y camina derecha, las mismas características pueden decirse de su persona: fuerte, decidida y con ese aire de aristocracia inglesa despectiva. No había intención en sus actos de ser disruptiva con su tiempo y esa contradicción se ve constantemente a lo largo de la trama. La tensión se presenta porque para tener lo que ella desea equivale irremediablemente a ir en contra de la norma de su época, sea esto tener una pareja mujer o querer inmiscuirse en la administración de sus propias tierras, en lugar de delegarlo en un hombre. Lo polémico del personaje de Anne no son sus relaciones amorosas, sino las propias reflexiones que hace sobre ellas.

Mientras que la otra protagonista es Ann Walker, una joven que debe hacerse cargo de sus propiedades y el manejo de recursos, pero que no cuenta con experiencia y a quien multiples familiares lejanos buscan influenciar para aprovecharse de sus bienes. Ann se enamora de la señorita Lister desde el primer momento que la conoció, aunque le lleva cierto tiempo reconocer sus sentimientos. Su personaje experimenta una libertad sexual a la cual abraza con naturalidad, hasta que el peso de la religión y la moral de la época la hacen caer en pozo depresivo de homofobia internalizada. Tal vez, lo mejor que tiene para ofrecer la historia de Ann es como unas palabras dañinas pueden romper la fragilidad de una persona y como el amor es el camino para sanar esas heridas.

“Gentleman Jack” es una de esas ficciones necesarias ¿Por qué? Simplemente porque rompe la idea de que antes no había historias románticas no heterosexuales. Anne Lister y Ann Walker existieron y sus vidas son un testimonio de otras vivencias similares. La diferencia está en que esas otras fueron silenciadas o no tuvieron la posibilidad del “vivieron felices para siempre”. Si te gustan los romances dramáticos, y sobre todo si están ambientadas en otra época, esta es tu serie para sobrevivir esta pandemia del horror. Una idea final sobre esta serie, como diría Fito Paez “el amor es más fuerte”.

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