Un espacio es sustentable cuando, además de proteger a su entorno, preserva a sus habitantes. En Buenos Aires, una ciudad colmada de personas, tránsito y zonas industriales, hablar de sustentabilidad ambiental resulta todo un desafío. ¿Cómo encontrar la forma adecuada de construir e intervenir los espacios edilicios? En esta entrevista, la ingeniera agrónoma Verónica Mautone, nos cuenta las tensiones que existen entre la arquitectura “de moda” de los núcleos urbanos, las nuevas tecnologías y la visión sustentable.

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Por Celeste Gómez

Según la ingeniera agrónoma Verónica Mautone, profesora titular en Diseño y Mantenimiento de Espacios Verdes en EMAJEA (Escuela Municipal de Agricultura, Jardinería y Ecología Aplicada), uno de los problemas son los nuevos arquitectos que cada vez forman estructuras sin plantas y con palmeras. Sin embargo, la conciencia también existe. Por eso reconoce dos formas de construcción que se pueden interrelacionar a partir de la concientización y la educación, “Los arquitectos hoy construyen plazas secas, es decir, sin árboles, solo porque está de moda. Hay gente a la que no le gusta plantar árboles en sus casas porque les caen las hojas. Pese a esto, hay un nicho de personas que les interesa que se respete esa relación entre masa verde/masa vegetal y habitantes. Puede haber mayor información desde la Ciudad de Buenos Aires. Hay menos implementación de aumento de las superficies verdes. Creo que falta más educación, más herramientas que alcancen también a las escuelas e instituciones públicas y estatales”

Buenos Aires está en constante proceso de renovación habitacional, tecnologías y cánones estilísticos. En la Ciudad, reconocemos a las bicisendas y Puntos Verdes como unas de las fachadas incorporadas en los últimos quince años, pero no parece ser suficiente. “Es necesario que exista este desarrollo no solo en la Ciudad de Buenos Aires sino también en otras provincias. ¿Por qué en el conurbano no hay “ecobicis” como existe en la capital?, ¿por qué no tenemos contenedores para separar los residuos a lo largo del país? Sí, por parte del Estado, lo pueden tomar como un gasto, ya que conlleva mucha inversión, pero a futuro va a ser un logro porque genera menor contaminación ambiental.”

Verónica coincide con esta visión y entiende que los reclamos de asociaciones civiles, ONG y cooperativas pueden ser sustentados por el Estado. “El programa ProHuerta del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Aplicada) entrega recursos financieros para proyectos especiales a grupos de productores o familias vulnerables a través de un equipo especial que les otorga  los materiales. Hay lugares donde hay un gran déficit hídrico -sabemos que el cambio climático puede provocar, a su vez, exceso de agua- y sufren graves sequías, este equipo otorga cisternas placa y cisternas en forma de membrana para evitar el acoplo de agua en recipientes a la intemperie y mejorar la calidad de vida de la gente. También contamos con financiamiento para la incorporación de plantas y así ayudar a la biodiversidad y mejorar las estrategias de adaptación al cambio climático. A nivel global existe el Programa de Cambio Climático de la BID (Banco Interamericano de Desarrollo) programas desde la ONU, todos para afrontar las problemáticas con el agua… Hay muchos planes con los cuales podemos financiar todos estos proyectos”

Nuevas tecnologías y contaminación ambiental

Todo organismo vivo consume recursos y produce desechos. Su eficacia puede ser mayor o menor según cómo sea ese desarrollo. En la relación entre los avances tecnológicos y los procesos humanos, Verónica reconoce una tensión permanente. “Hay distintas herramientas tecnológicas como, por ejemplo, el Google Earth, que te permite ver las zonas que están deforestadas. Las tecnologías son herramientas que pueden ser armas de doble filo. Si son bien utilizadas, nos pueden ayudar a disminuir la emanación de gases de efecto invernadero o la reducción de residuos. Pero, a su vez, Argentina es uno de los países más consumistas de Latinoamérica y esta renovación desaforada de celulares u otras tecnologías, produce cada vez más residuo chatarra. Eso perjudica directamente al ambiente.”

Roles y desafíos frente al cambio climático en Argentina

Sin lugar a dudas la visión sustentable intenta involucrar a las personas en la construcción de nuevos valores para lograr así, una sociedad más justa y con la menor cantidad de consecuencias ambientales posibles. En ese sentido, las organizaciones que trabajan esta temática, así como también los Estados, juegan un rol clave. “Yo creo que deberían tener un rol más activo para llegar a cada uno de los hogares. Algunas ONGs o algunas cooperativas no tienen tanta llegada a los hogares pero sí a instituciones públicas y estatales. Si estuvieran más presentes, podrían tener mayor impacto sobre las personas. El rol que tienen que cumplir primero es la concientización. Es importante que esté el Estado, las ONG o cooperativas para colaborar pero deben tener más presencia para que se haga algo al respecto. Hay muchas cuestiones, pero todo parte de la educación. Podemos hablar de la reducción de basura reciclando, haciendo compost, separando residuos como plásticos y latas. Sin embargo, la cuestión es que después no tenés dónde depositar eso. También podemos hablar de los distintos tipos de contaminación. Está la contaminación sonora, en la cual hay mucha gente que pone la música a todo volumen o está todo el día utilizando una máquina ruidosa (por ejemplo, aquella que sopla las hojas y provoca daño a las aves, así como también a los humanos). El consumo de energía eléctrica influye. Dejar las luces prendidas y las canillas abiertas produce un agotamiento de los recursos. Esto parte de la concientización de cada uno y también el respeto entre vecinos.

Tenemos que aprender a utilizar estos recursos como en algunas ciudades donde la concientización es abundante como en zonas del Chaco árido o zonas más alejadas de las ciudades urbanas. Ellos saben utilizar esos recursos por una cuestión de déficit. También falta educación acerca de los desechos que van a parar al río. Esta ayuda y compromiso debe comenzar en cada hogar.”

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El rol de EMAJEA en el territorio

Ante estas problemáticas es preciso intervenir de forma directa en los espacios comunes. En el caso de EMAJEA de Lomas de Zamora, crian árboles a lo largo de todo el municipio que luego son retirados y recolectados para la creación de arbolados urbanos en lugares públicos como plazas, escuelas, cerca de las estaciones y vías del tren. Junto con los estudiantes trabajan con la plantación de nuevos árboles en lugares donde luego se crean espacios recreativos.

Tomar conciencia para construir una sociedad más justa

Planificar y analizar las consecuencias ambientales que traen consigo muchas acciones y costumbres de la cotidianeidad es un primer paso necesario para contribuir a la construcción de una sociedad más equitativa y justa. Verónica coincide con esta visión y concluye “Es necesario que seamos conscientes de que los recursos son escasos, finitos, que se agotan. Para que las generaciones futuras puedan tener el acceso y la posibilidad de esos recursos tenemos que hacer algo ahora, porque sólo hablando de la sustentabilidad no logramos nada y le quitamos la posibilidad a los más chicos de disfrutar de todos los recursos naturales con los que contamos actualmente.”

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