Tendrá la firma del Poder Ejecutivo. Prometió enviarlo dentro de los próximos diez días. Al anunciarlo hubo ovación y lágrimas.    

Crédito: Agustina Gonzalez.

Por Agustina Gonzalez

Estuvo entre los anuncios más importantes de la apertura de sesiones legislativas. La militancia y la gente suelta que se acercó a las inmediaciones del Congreso para acompañar al gobierno, esperaba con ansias el momento en que el presidente oficialice el envío del proyecto. En su discurso estuvo presente la palabra hipocresía que la utilizó en reiteradas ocasiones para referirse a que en Argentina el aborto sucede y solo un puñado de personas puede realizarlo en condiciones de asepsia e higiene. Desde el anuncio de su candidatura Alberto Fernández expresó que estaba a favor de la despenalización y legalización del aborto. En varias entrevistas se lo preguntaron y asintió argumentando que es un problema de salud pública. Incluso asistió a la presentación del libro de la periodista Ana Correa «Somos Belén» que cuenta la historia de una chica que fue presa en Tucumán por un aborto espontáneo. 

«En los próximos 10 días presentaré un proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo que legalice el aborto y permita a las mujeres acceder al sistema de salud cuando tomen la decisión de abortar» dijo.   Aún no se conoce la letra chica del proyecto, desde algunos sectores de la izquierda mostraron cierta resistencia por no utilizar el proyecto que redactó la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, legal, seguro y gratuito. Desde otros sectores, entienden no sólo el hecho de que es histórico que sea presentado por el presidente sino también que el peso es mucho mayor para que pueda convertirse en ley. Hoy la decisión política para acabar con la clandestinidad existe. A diferencia del 2018 cuando Mauricio Macri habilitó el debate estando en contra y con la certeza de que la ley no se aprobaba. 

En varias ocasiones Alberto aclaró que el debate debía ser maduro y que no podía transformarse en una guerra entre los verdes y los celestes. Es por eso que en consonancia con el envío del proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo, anunció un plan de acompañamiento de 1000 días a personas gestantes, para que no tengan que recurrir al aborto por cuestiones económicas.  “Nuestro propósito es también llegar a las mujeres de nuestro país en situación de vulnerabilidad social en la etapa que más necesitan de la presencia del estado, durante el embarazo, nacimiento, puerperio y primeros años de crianza” dijo. Esta medida es importante, porque ciertos sectores que se oponen a la IVE pedían un acompañamiento real para que la pobreza no intervenga en la decisión de continuar o no con el embarazo.  

El movimiento feminista festejó en las redes sociales y el próximo 8 de marzo en el Paro Internacional de Mujeres la consigna será levantada una vez más. Pero con la ilusión de que estamos cada vez más cerca de ampliar derechos y de terminar de una buena vez con la clandestinidad que no salvó ninguna vida. Sabemos que los sectores más reaccionarios de la Iglesia harán lo posible para frenar esta marea verde. Pero hoy contamos con el acompañamiento del Poder Ejecutivo que no es menor. «La maternidad será deseada o no será». 

Contacto: aguscg1592@gmail.com

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