Crédito Soledad Aznarez

Por Ani Ilutovich

Si nombramos a Luis Alberto Spinetta muchos y muchas sabrán de quien se trata y quizás conozcan algunas de sus canciones. Aún así hay una larga trayectoria que para algunos y algunas es totalmente desconocida y es por eso que tomé la decisión de armar esta pequeña lista. Creo necesario aclarar que el orden de los números no refieren a un orden de importancia ya que los tres son relevantes por igual. Conozcan así a uno de esos músicos imprescindibles, que forma parte de la historia de Argentina y de la vida de muchos de nosotros y nosotras.

1- Almendra.

El primero de los tres álbumes lanzados por Almendra sin dudas tiene que formar parte de todos los listados que se hagan sobre las mejores obras del Flaco.

El Bajo Belgrano vio nacer a Almendra en 1967 y fue en esas calles donde caminaron cuatro jóvenes que decidieron unirse por el mero placer de hacer música y dejar volar la inspiración. Luis Alberto Spinetta como primera voz, Edelmiro Molinari como primer guitarrista, Emilio del Guercio como bajista y corista y Rodolfo García al mando de la batería nos regalaron durante esos fugaces pero intensos tres años, un sinfín de canciones que se volvieron parte del soundtrack de nuestras vidas.

A finales de 1969 vio la luz Almendra 1. Nueve canciones coronan este disco tan particular, no sólo por las melodías innovadoras sino también por el arte de tapa que quedó plasmado en cuadros, remeras, tatuajes y murales. Siete de las canciones fueron compuestas por Luis, una por Edelmiro y el resto por Emilio del Guercio.

Los acordes de “Muchacha ojos de papel” dan la bienvenida al álbum y plasman aquel romance del Flaco con Cristina Bustamante que marcó su adolescencia y que él decidió inmortalizar en una de las canciones más icónicas del rock nacional. “Color humano” le sigue y marca un ritmo distinto. Le siguen “Figuración”, “Ana no duerme”, “Fermín”, “Plegaria para un niño dormido”, “A estos hombres tristes”, “Que el viento borró tus manos” y “Laura va”. Cada uno con su melodía particular, totalmente innovadores, repletos de reflexiones sobre el amor y la vida en sí misma.

Un capítulo aparte se lo merece el arte de la tapa. Muchos dicen que es un payaso, un arlequín. Quizás es una mezcla de esas dos cosas o ninguna. Quizás sea la lágrima que rueda por su mejilla o la sopapa adherida en su cabeza lo que llama tanto la atención. Varios de nosotros y nosotras nos hemos pasado horas escuchando el disco intentando dilucidar el por qué de su llanto, de su tristeza y hemos inventado historias que nos expliquen la razón. Este dibujo es obra del propio Spinetta que, a pesar de que la empresa discográfica intentó colocar una foto de los integrantes de la banda en la tapa, logró que su creación sea incluída. A esto se le suma el hecho de que los cuatro decidieron “catalogar” las canciones según 3 criterios relacionados con el “hombre de la tapa” y su orden en el disco.

Sin dudas esta es una obra ideal para iniciarse en el mundo Spinetta, para conocerlo en profundidad, en sus inicios, en su capacidad de componer y crear historias para hacernos emocionar.

2- Artaud.

Sería casi imposible armar una lista de los mejores discos de Spinetta sin incluir a esta obra maestra.

Lanzado en 1973 Artaud es el segundo álbum solista de Luis, pero por complejas razones fue acreditado a su banda Pescado Rabioso. Contó con la colaboración de Gustavo Spinetta, hermano del Flaco, y de Rodolfo García y Emilio del Guercio, ex integrantes de Almendra. Nació en un contexto de primavera democrática con el retorno del peronismo al país y a la escena política. La asunción de Héctor Cámpora trajo nuevos aires a un país que venía de unos duros años de dictadura.

Catalogado en muchas oportunidades como uno de los mejores discos del rock nacional, fue realizado en homenaje al poeta francés Antonin Artaud. A Spinetta conocer su biografía y su obra le generó cierto sufrimiento y angustia, y como respuesta a eso decidió componer el disco. En diversas entrevistas el Flaco relata que los libros “Heliogábalo o el anarquista coronado”  y “Van Gogh, el suicidado por la sociedad” escritos por Artaud le produjeron un fuerte impacto en relación con Van Gogh, Artaud y Heliogábalo (un emperador transgénero anarquista descuartizado a los 18 años). 

Sin dudas es un álbum que de principio a fin posee una complejidad asombrosa, con una poesía maravillosa y unos arreglos musicales excelentes. Comienza con el clásico “todas las hojas son del viento” donde con sólo una guitarra acústica, el Flaco habla de la fragilidad de la vida y de una mirada hacia el futuro en referencia al embarazo de su ex pareja Cristina Bustamante. Luego aparece “Cementerio Club”, posteriormente “Por” cuya particularidad es una letra compuesta enteramente con una lista de sustantivos, y después “Superchería”. Le siguen “La sed verdadera” y “Cantata de puentes amarillos” cuya duración es de más de nueve minutos y que es considerada una de las mejores composiciones del Flaco. Finalmente “Bajan”, “A Starosta, el idiota” y “Las habladurías del mundo” coronan el disco cerrando así una obra sublime. Las nueve canciones forman un cierto hilo conductor, contando una historia por lo que es recomendable escucharlas en orden para disfrutarlas aún más.

A la hora de elegir  la portada Spinetta decidió transgredir una vez más. Elaboró una forma octogonal irregular de cuatro puntas con un fondo verde y amarillo. Le colocó dos fotos de Artaud, joven y anciano, una en cada lado y en el sobre interno colocó la lista de temas junto con esta cita de Artaud: “¿Acaso no son el verde y el amarillo cada uno de los colores opuestos de la muerte. El verde para la resurrección y el amarillo para la descomposición, la decadencia?” (Antonin Artaud. Carta a Jean Paulhan. París, 1937). El diseño estuvo a cargo de Juan Gatti, artista responsable de varias tapas del rock nacional. La decisión de no realizar un álbum con forma cuadrada le provocó dificultades con las disquerías ya que el diseño no encajaba en las bateas. Esto hizo que tuvieran que reeditarlo con la forma tradicional. Esto demuestra que Artaud es revolucionario enteramente, desde sus canciones hasta su arte de tapa.

Es sin dudas un disco que merece ser escuchado y disfrutado. Ideal para un momento de tranquilidad en el que podemos sumergirnos aunque sea por un rato en ese mundo maravilloso formado por estas canciones, que nos permiten viajar y sentir de forma única las emociones humanas.

3- Kamikaze.

En abril de 1982 Argentina entró en guerra con Reino Unido por el territorio de las Islas Malvinas. Esto coincidió con la salida del quinto álbum solista de Luis que contó con Diego Rapoport en piano, Eduardo Martí en guitarra y David Lebón en batería.

El disco es de un fuerte carácter acústico, que Spinetta planteó en cierta contraposición al avance de los instrumentos electrónicos en el rock. En varias listas realizadas por importantes revistas de rock fue catalogado como una de las mejores creaciones del Flaco. Tanto el título como una de las canciones refieren a la figura de los kamikazes japoneses y a la actitud humana de sacrificarse por una causa, por los ideales.

Spinetta no se mantuvo ajeno al contexto nacional. El 16 de mayo de aquel año participó del Festival de la Solidaridad Latinoamericana para juntar provisiones para los soldados de Malvinas. Durante su actuación interpretó dos canciones de este álbum: “Ella También” y “Barro tal vez”.

Los acordes de “Kamikaze” abren el disco refiriendo a esta figura del guerrero japonés, y luego dan paso a “Ella también” y luego a dos canciones: Águila de trueno parte 1 y 2 dedicadas al líder indígena Túpac Amaru que retoman la idea de valorar el sacrificio por las convicciones. Luego Suena “Almendra” y finalmente llega “Barro tal vez” una pieza magnífica compuesta por Luis a sus 15 años pero nunca antes registrada en un disco que se convirtió en un clásico del cancionero Spinetta. “Ah! Basta de pensar”, “La aventura de la abeja reina” y “Y tu amor es una vieja medalla” transitan entre una fábula, el amor y la espontaneidad. Llegan entonces los acordes en piano de “Quedándote o yéndote llenando el aire de dulzura con versos que hablan de la vida que sigue su camino, que inspiran y emocionan. Por último “Casas marcadas” cierra un álbum íntimo y extremadamente emotivo.

El arte de tapa es simple pero no por eso menos admirable. La portada se diseñó con colores magenta a partir de fotografías de un rostro tomadas por Patricia Spinetta, esposa de Luis. La contratapa continúa con la misma temática pero esta vez con una guitarra eléctrica. Una vez más el Flaco cuidó hasta el último detalle para que todo el disco tuviera su impronta inconfundible.

Es muy difícil por no decir imposible, elegir solo tres discos de un repertorio de más de 20. Esta selección está hecha con el objetivo de difundir la maravillosa obra de uno de los músicos más importantes de Argentina. Que se continúe difundiendo su trabajo es la mejor forma de recordarlo. Así, Luis va a estar siempre presente.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s