Crédito: Agustina Gonzalez

Por Agustina Gonzalez

La épica vuelve a pisar la Plaza de Mayo. Un día antes de la asunción de Alberto Fernández y por orden del presidente electo, se quitaron las rejas que auspiciaron de un gran muro durante los cuatro años de gobierno macrista. Vecinos y trabajadores que pasaron por ahí la noche del nueve de diciembre, cantaron la marcha peronista con la última reja en mano. El video fue difundido en las redes sociales y así fue aumentando la ansiedad de quienes esperaron este 10 de diciembre mucho tiempo. 

A las once de la mañana las altas temperaturas se hacían notar, el sol picaba en la piel y se avecinaba una jornada caliente. Así lo fue, pero eso poco importó. La humedad galopaba sobre los cuerpos sonrientes de miles de personas que fueron acompañadas por sus familiares, amigxs y por sus compañerxs de lucha. Durante los años kirchneristas siempre fue de destacar la cantidad de jóvenes que se acercaron a la política con Néstor Kirchner. Pero en esta jornada popular hubo una gran presencia de adultxs mayores con bastones y con sombreros veraniegos. Por momentos abundaba la risa y por otros la emoción. En cada gota de sudor lo que no faltaba era la esperanza. Es menester recordar que durante la gestión de Mauricio Macri los jubilados y jubiladas fueron tremendamente golpeadxs. No solo les bajaron las jubilaciones si no que también les quitaron muchos de sus medicamentos. Fueron cuatro años durísimos para quienes deberían estar descansando y cobrando una jubilación que les permita vivir dignamente.

Crédito Agustina Gonzalez
Las Wiphalas también dijeron presente (Crédito Agustina Gonzalez)

Una mujer peruana lloraba acongojada, a su espalda la abrazaban  las banderas de Argentina y de Perú . Llevaba un cartel con la forma de dos dedos en v que pedía «No más tierra arrasada». 

Crédito: Agustina Gonzalez

Poco antes del mediodía Alberto Fernández llegó al Congreso manejando su propio auto. El cántico que sonaba era el mismo que suena desde el 27 de octubre: “Alberto Presidente”. Lo cierto es que el peronismo y sus aliadxs  vuelven a gobernar un país devastado, sumamente endeudado y con niveles altísimos de pobreza. En los rostros de lxs pibes y las pibas se cuela una pizca de esperanza.

El discurso presidencial duró una hora y tuvo sus momentos muy ovacionados por el público. Con un tono conciliador Alberto pidió terminar con el muro del rencor y del odio entre los argentinos y argentinas y también con el muro del hambre.

«Sin una justicia independiente del poder político no hay república ni democracia, solo existe una corporación de jueces atentos a satisfacer el deseo del poderoso y a castigar sin razón a quienes lo enfrentan» dijo el presidente electo haciendo referencia a la justicia de los últimos tiempos que solo se encargó de perseguir y encarcelar opositores no respetando el debido proceso.  Seguido a esto Alberto anunció que será intervenida la Agencia Federal de Inteligencia. «Nunca más a una justicia contaminada por servicios de inteligencia» dijo entre medio de aplausos.  

Cartel que sostenía una mujer en Plaza de Mayo (Crédito Agustina Gonzalez)

Otro de los momentos más ovacionados fue cuando habló de las desigualdades de género. «La mayor parte del trabajo doméstico recae sobre las mujeres en Argentina» dijo y agregó «Ni Una Menos debe ser una bandera de toda la sociedad y de todos los poderes de la República». 

Las horas pasaban y las calles se llenaban aún más, no cabía ni un alfiler, pero sí el lugar sobraba para los abrazos. Muchísima gente de todas las edades bailó en una Plaza de Mayo sin odio ni rencor. Bruno Arias, Rocío Quiroz y Barbi Recanati fueron los artistas que abrieron esta fiesta popular. «Cuanto les falta para entender, que no fue magia nos conduce una mujer» sonó poco después de las 14.30 hs cuando la banda Sudor Marika llenó el escenario de color. 

Crédito: Agustina Gonzalez

El calor no mermaba. Las patas en la fuente son una simbología peronista y también se hicieron ver en la tarde de ayer. Bombos, trompetas, panzas al aire, tatuajes, chicxs jugando al carnaval. Gritos y baile. Hasta hace un tiempo atrás muchos pensaban que esta fiesta popular no iba a ser posible. Pero como dijeron algunos periodistas que no simpatizan con el kirchnerismo «El peronismo se une para ganar elecciones».  

Crédito Agustina Gonzalez
Crédito: Agustina Gonzalez
un hombre de unos 30 años se tatuó Yegua en alusión a CFK (crédito: Agustina Gonzalez)

Pasadas las 19 horas sonó el Himno Nacional Argentino. Las lágrimas en las mejillas de la gente empezaron a hacerse notar. La actual vicepresidenta dio un discurso de quince minutos que emocionó al pueblo, habló de sus gestiones como presidenta pero no para ennumerar logros si no más bien haciendo alusión a las luchas colectivas. «Era una Argentina de la solidaridad, donde nos importaba lo que le pasaba al de al lado aunque nosotros estuviéramos bien» dijo y agregó «Lo colectivo es más importante que lo individual. Los dirigentes deben entender que no todo empieza y termina en uno».   

Las banderas no paraban de flamear. Las temperaturas no bajaban pero las calles seguían colmadas de gente. Alberto Fernández antes de culminar su discurso final dijo «Se la pasaron diciendo que no íbamos a volver y volvimos».   

Afiche sobre Avenida de Mayo (Crédito: Agustina Gonzalez)

Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner tienen una enorme responsabilidad. Otra vez la llamas, otra vez el hambre. El país se resquebraja de nuevo. Sobran hombres y mujeres que duermen en las calles del centro porteño. Brotes de sarampión, faltante de vacunas. Viejos y viejas que se mueren de hambre. «Yo quiero vivir, no me quiero morir así» dijo una enferma de cáncer cuando desde su obra social le dijeron que no entraban medicamentos.

¿Por qué lloramos? Lloramos por cada sostén de familia que se quedó sin trabajo. Lloramos por los niñxs que vivieron los inviernos más cruentos durmiendo en una esquina. Lloramos porque intentaron hacernos creer que está bien tener hambre, que hay que pasarla mal para poder vivir mejor. Lloramos por las víctimas del gatillo fácil. Lloramos porque con las patas en la fuente, con el pelo rapado y con la falta de revoque pasamos cuatro años siendo denostados por vagos y por planeros. Acá el único plan es una Argentina sin hambre. Una Argentina donde en la fiesta entremos todxs.

aguscg1592@gmail.com

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