Por Celeste Gómez

Atender lo que no es noticiable tiene una nada merecida mala reputación. Corremos hasta para leer y la necesidad de que lo inmediato sea algo burdo y banal parece ser prioritaria. En un marco de crisis e incertidumbre esto no cambia: buscamos comprender rápidamente qué es lo que está pasando, pero la noticia económica actual problematiza, cuestiona, llama a la reflexión. En tiempos de neoliberalismo, la respuesta que buscamos no concuerda con nuestros tiempos. 

Hace unos días falleció un economista y periodista muy querido en el ámbito de la comunicación, Marcelo Zlotoviazga, conductor del programa Desafío 20-19 en C5N, uno de los canales más vistos de la Argentina. En “El horno está para bollos” de Radio Con Vos, Zloto (como lo conocían todxs sus colegas) se presentó y aseguró que le encantaban las letras, que leía con pasión, pero que el mundo le resultaba absolutamente inentendible sin los números. Y tuvo razón. La lectura nos lleva a mundos nuevos, desconocidos, irreproducibles. Los números también. 

El último informe anual de la Defensoría del Público de Servicios de Comunicación Audiovisual expresa que en un año de crisis, tres de los cinco canales de aire de CABA (TV Pública, Canal 13, Canal 9, Telefé y América Noticias) se destacaron por trabajar las noticias de Economía, un tópico que creció notablemente desde 2015. 

Según las estadísticas de Google Trends en el año 2018 la palabra dólar fue la segunda más buscada. Y en el puesto número nueve la aclamada pregunta «Qué es el FMI».

En este aluvión de estadísticas y sobreinformación que tanto nos aleja de lo tangible, lo palpable y nos nubla la vista con abstracciones e imaginarios, resulta preciso reconocer el rostro humano, los cuerpos y las historias detrás de ellos. Porque sí, hay índices que le  arruinan la vida a la gente. Detrás de un 5,9% de inflación mensual tenemos trabajadorxs que cobran menos de sus salarios, tarifas que crecen sin consideración alguna, jubiladxs que cuentan monedas para pagar sus remedios, organismos públicos sin financiamiento, malabares en manos de estudiantes para terminar sus estudios, niñxs con restricción de alimentos.

Los números nos hablan y nos dicen diversas cosas. En el contexto de una crisis que nos atraviesa de diferentes maneras (en la política, en los medios de comunicación, en la cultura, en nuestros hogares), comunicar la economía tiene nuevos desafíos, uno de ellos es aprender a hundir a miles de personas en un océano de porcentajes y especulaciones. 

“Cubriéndonos, cegándonos, matándonos
desde las mesas, desde los bolsillos,
los números, los números,
los números.”

Desde los comienzos de la avanzada neoliberal y de derecha en América latina, se inició un desplazamiento de las discusiones sociales desde el espacio mediático hacia espacios concretos como la plaza pública, un nuevo territorio de debate y discusión.

Esa es la respuesta ante la estigmatización y persecución de las voces críticas en los medios de comunicación. Es decir, que un ex ministro de economía como Axel Kicillof pueda hablar con miles de personas en una plaza mientras toma mate es un fenómeno que sólo ocurre en Argentina. Sin embargo, esto ocurre, pero las relaciones de poder aún prevalecen. Incluso en el periodismo. 

En la economía siempre existen intereses contrapuestos. En los medios también, ellos nos construyen y nos destruyen. Se apuesta a esta nueva forma de hacer política en toda la región.

Este clima económico, político y social busca transformar ideas y la televisión es su puente. 

La crisis genera incertidumbre. El no saber, reacciones defensivas. Mediante los números también se puede producir angustia. Hay números que producen miedo a perder lo que parecía seguro: tu trabajo, tu casa, tus posibilidades. 

La necesidad de caracterizar este período económico provocó ideas xenófobas e individualistas. La derecha culpabiliza a lxs inmigrantxs por la falta de empleo, a lxs adolescentes por el aumento en índices de delincuencia, a lxs mismos pobres por el crecimiento de la pobreza. 

La sociedad se preocupa por lo que pasa con el FMI y el dólar porque, en realidad, necesita respuestas y explicaciones rápidas. La posición más conservadora y reaccionaria tiene respuestas inmediatas y acusatorias. Por eso predomina. 

Los tiempos de la audiencia hoy son los tiempos de Facebook, del tuit, de la storie efímera. La disputa está en la atención y para eso necesitamos explicaciones sencillas. El desafío de lxs comunicadorxs radica en encontrar esa facilidad en un proceso histórico tan complejo y, sobretodo, tan poco categorizado como lo es el neoliberalismo. 

celesteyaelgomez3@gmail.com

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